CARTA #1

Estaba emocionada, estaba. Tenía el evento en espera desde hacía más de un año, llevaba como cuatro “saliendo” con él. Si mis amigas me escucharan decir eso seguramente estarían poniéndome los ojos en blanco y reprendiendo lo que acabo de decir, y para ser muy honesta ahora entiendo porque; lo conocí en el colegio, estaba 3 grados menos que yo, pero no se asusten, yo no estaba asaltando ninguna cuna, era tan solo 1 año menor que yo. Habiendo dicho lo anterior y abriendo un enorme paréntesis, si enorme, parece que el equivalente de un año para nosotras son en realidad siete y para ellos el equivalente de uno es uno.

El mayor contacto que tenia con él se llamaba chat, lo veía todos los días pero jamás me dirigía la palabra, solo unas horas después de terminar la jornada se conectaba y era en ese momento en que se dirigía a mí, tampoco es que escribiera mucho y seguramente no se ganaría un premio por buen conversador, pero para alguna neurona estúpida dentro de mi cabeza eso era lo mejor, como si hubiera bajado la luna, el sol y las estrellas.

Cedí, cedí a darle lo que por tanto tiempo había estado “mamándole gallo”, me decidí a tener sexo con él. Me preparé mental y físicamente para el momento, ese que tanto había soñado, y no porque fuera mi primera vez sino porque era con él… Fue un fiasco.

Tanta anticipación, preparación, emoción para nada, sentí más excitación en mi primera citología que con él. Al tipo nunca le dijeron que antes del acto hay un preámbulo, yo no esperaba una estrella porno pero por lo menos alguien a quien yo no tuviera que decirle paso por paso lo que debía hacer. ¿Qué? ¿Por ser mayor tenía que asumir el rol de profesora?, ¡no jodas!

El caso es que después de un intento fallido por conseguir un orgasmo en manos de este estudiante de preescolar, el muy desgraciado en su intento por salir limpio del asesinato de mi ego, me dice – oye, tienes muy mal estado físico-, y la complementa con – deberíamos tener terapia de pareja-. O sea, a este imbécil quien le dijo que yo necesitaba una psicóloga para que el funcionara, y dentro de su diminuto mundo quien le dijo que éramos pareja.

Ese fue el detonante para tomar la decisión de no verlo más, como si antes hubiera necesitado pasar por semejante oso para mandarlo a freír espárragos. Yo no sé si para algunas de ustedes funciona, pero a mi ese dicho de “el que duerme con niños, amanece mojado”, aplica a la perfección. ¡Ojalá me hubiera mojado!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Categoría

Curiosidades

Etiquetas