19 octubre, 2017

JUGANDO A MAREAR

Si de renunciar a algo se trata, creo que de las cosas que he decidido cortar en mi vida, definitivamente son las relaciones sentimentales. No es un tema que nos guste tocar muy a menudo a una buena cantidad de seres humanos porque no es aceptable esta palabra, “renunciar”.

Entendiendo el significado de renunciar (Abandonar voluntariamente una cosa que se posee o algo a lo que se tiene derecho. Desistir de hacer lo que se proyectaba o deseaba hacer. Abstenerse voluntariamente de cierta cosa.) Es algo natural en nosotros, cuando las cosas no funcionan o no siguen el curso que deberían, es sensato decir “ya no más”; por nuestro bien mental, espiritual y físico. No quiero decir con esto que nos la vamos a pasar renunciando a todo pero con el paso del tiempo y en el ejercicio del “error”, he aprendido a apreciar esto que veía como algo negativo, en la capacidad de reconocer mis limites, respetarlos y hacerlos respetar.

Cuando de relaciones sentimentales se trata, no hay una fórmula mágica que te diga cómo hacerlo funcionar ni una estrategia que te permita hacerla durar tanto como quisieras. Pero supongo que si sabes lo que quieres hay una posibilidad de ahorrar dolores de cabeza que están de más y defender tus ideales, así sea que en unos años ya no sean los mismos, que es lo más probable.

Hay una tendencia de comportamiento bastante fuerte en los últimos tiempos, si bien nuestra manera de ver la vida no es igual a la de hace unos 30 o 50 años, el terror al compromiso es permanente en una sociedad que se ha permeado por la rapidez y volatilidad de una era digital. En mis últimas dos relaciones he visto esto y aunque tus ganas de seguir estén presentes, los hechos gritan por si solos.

Soy escorpión (hago la acotación buscando muy en el fondo que se entienda el punto que he de explicar a continuación), aunque sé que el ver las cosas “blancas o negras” no es necesariamente algo que se caracterice por ser positivo; cuando yo quiero, quiero de verdad. Hace un par de días le decía a mi mejor amiga que eso de explicar mis emociones no lo veo como un ejercicio conveniente, en muchas ocasiones es darle vueltas a algo que desde hace mucho ya no es. O tener que reforzarle la idea a mi “adversario/pareja” que me importan las cosas demasiado rápido… que me clavo con facilidad.

Y de hecho no debería sentirme mal o avergonzada por sentir lo que siento pero lo que sí es seguro es que la respuesta a esto no ha sido precisamente la más amable. Frases como “es que te tomas las cosas muy en serio” me hicieron reflexionar hace algún tiempo: no estás en el lugar indicado si alguien al que le has abierto tu corazón te da a entender que haces parte de un libro que se está escribiendo, y no eres ni siquiera un capitulo. No escribo esto por resentida, de hecho le agradezco a mis ex lo que he podido aprender de mi misma, lo que quiero y lo que no.

Hablo de esto porque a mí las aguas tibias no me gustan, no quiero estar con alguien que juega a marear. No se trata de expectativas altas, porque si yo siento lo que siento, sé que muchos hacen lo mismo. Hay algo que me llama mucho la atención y es la facilidad con la que se les acaba la gasolina a los hombres. Empiezan con una ferocidad y a la semana se les acaba el entusiasmo. Sé que dije que quiero de verdad, pero no con esto quería decir que daba todo de una. Aunque pensándolo bien lo he intentado de las dos maneras y no ha resultado, pero eso será para otro post.

Volviendo al dato que cautivó mi curiosidad, no es que este mal cambiar de opinión ni de gustos, o eso de las expectativas no cumplidas pero para qué dicen cosas totalmente discrepantes a las que hacen. No tiene sentido, ahora, si esa es su estrategia para tenernos en línea déjenme decirles que están MFT (meando fuera del tiesto). Si no se quieren enganchar, está bien, a nadie se le obliga a estar donde no quiere pero sean más coherentes con lo que sienten, piensan y hacen. El decir es que somos demasiado complicadas y no sé qué, pero amores míos ustedes no están muy lejos del concepto que tienen de nosotras. El no contestar llamadas, el dejar en visto, el desaparecer por semanas y luego aparecer como por arte de magia con las excusas más pendejas que se les pueden ocurrir, explicaciones que además no se pidieron porque suponíamos que ustedes ya habían muerto, eso no es estar interesado en alguien.

Háganse un favor y de paso a nosotras también, si no están en proyecto de “comprometerse” no den a entender que sí. Nosotras no mal interpretamos, sabemos que ustedes son así, básicos; por eso lo que hacen lo tomamos literal no pretendan jugar el papel de misteriosos con indirectas porque eso es completamente inútil. Como dice la canción, si tú no me quieres, si tú no me amas dejemos las vainas claras…

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About Alejandra Macías

LA CULTURA ES EL EJERCICIO PROFUNDO DE LA IDENTIDAD. - JULIO CORTÁZAR. En la necesidad pura y visceral de encontrar el camino que debo recorrer entendí que no había otra manera que saber y entender de dónde vengo, por esto, este proyecto es un sueño encarnado en lo más profundo de nuestro corazón. Las nuevas generaciones cargamos a cuestas una herencia maravillosa pero una llena de dolor a su vez. El salir de nuestro territorio significa exponer las cosas que con esfuerzo hemos tratado de dejar atrás pero que lamentablemente el olvidar implica mucho más que solo avanzar. Pero como lo dije antes no hay manera de dejar el pasado sino lo entendemos y en medio de todo, encontramos misericordia en aquello que ha dejado heridas y huellas. En el arte me encontré, descubrí nuestros miedos y también muchos sueños, que gracias a Dios ganan en número a los temores que heredamos o nacieron con nosotros. Música, pintura, actuación, gastronomía, danza, literatura, y todo cuanto creamos para plasmar lo que sentimos, somos y en lo que creemos es el camino que hoy escogemos recorrer; y con el deseo enorme que nuestra gente lo camine de la mano con nosotros. Alejandra Macías. Editora General

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