FEB14

A modo de reflexión personal creo que uno de los temas que me ha hecho crecer no solo como mujer sino también como individuo es el hecho de aceptar mis cualidades físicas y humanas. Cuando hablamos de avanzar casi siempre el enfoque es el aceptar tus errores, defectos, falencias… pero soy una convencida, en este tiempo, de que a muchos se nos olvida identificar lo bueno y potenciarlo. Se sabe que hay una fina línea entre exaltar cualidades y ser egocéntrico pero con la claridad de quienes somos no por lo que tenemos sino por lo que en esencia le ofrecemos al mundo nos hace humildes. Entendiendo que no necesitamos excesos, ni lo que tienen los demás y por supuesto que nada nos sobra ni nos falta.

A lo largo de la vida cambiamos de tallas, estamos en un crecimiento constante y eso nos agrada hasta que dejamos de percibir ese crecimiento como algo bueno porque no entramos en un “pantalón”. Si bien como en todo en la vida, los extremos son malos, una de las tantas cosas que me torturaba era en no poder entrar en la talla en la que estaba hace algunos años haciendo que uno de los placeres de la vida (para mí, comprar ropa) se tornara en un plan de huida urgente.

Hasta que entendí que no estaba más en esa talla, no ahora, que la ropa era algo que se debía acomodar a mí y no yo a ella. Que aunque no esté en el peso ideal y no por vanidad sino por salud la única que podía hacer algo al respecto era yo, no la ropa. Que tenía que ser algo de disfrute no de tortura, con la pasión que me produce entender que soy yo quien me expreso mediante ornamentos puestos sin el temor al qué dirán; resaltando mis cualidades y no uniformando de una u otra forma mi alma porque no estaba conforme.

Y aunque puede sonar cliché eso de la “aceptación” definitivamente el entender tu identidad te da libertades que pocos tienen. Y así como el querer entrar en una talla que ya no es nuestra, insistimos en volver a cosas del pasado por miedo a soltar, nos castigamos constantemente por cosas que ya pasaron, anhelamos cosas que ya no están porque sencillamente este tiempo no es igual y las cosas que necesitábamos antes ya no las necesitamos más.

Disfrutar del presente aunque duela nos obliga a crecer y la verdad es que crecer es muy chévere. No es necesariamente como dice el dicho: todo tiempo pasado siempre fue mejor.

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About Alejandra Macías

LA CULTURA ES EL EJERCICIO PROFUNDO DE LA IDENTIDAD. - JULIO CORTÁZAR. En la necesidad pura y visceral de encontrar el camino que debo recorrer entendí que no había otra manera que saber y entender de dónde vengo, por esto, este proyecto es un sueño encarnado en lo más profundo de nuestro corazón. Las nuevas generaciones cargamos a cuestas una herencia maravillosa pero una llena de dolor a su vez. El salir de nuestro territorio significa exponer las cosas que con esfuerzo hemos tratado de dejar atrás pero que lamentablemente el olvidar implica mucho más que solo avanzar. Pero como lo dije antes no hay manera de dejar el pasado sino lo entendemos y en medio de todo, encontramos misericordia en aquello que ha dejado heridas y huellas. En el arte me encontré, descubrí nuestros miedos y también muchos sueños, que gracias a Dios ganan en número a los temores que heredamos o nacieron con nosotros. Música, pintura, actuación, gastronomía, danza, literatura, y todo cuanto creamos para plasmar lo que sentimos, somos y en lo que creemos es el camino que hoy escogemos recorrer; y con el deseo enorme que nuestra gente lo camine de la mano con nosotros. Alejandra Macías. Editora General

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