Cuando tenemos esta conversación casi siempre nuestra conclusión es volver al principio, conocer nuestro pasado y hacer una introspección porque en definitiva, cuando queremos hacer impactos más grandes debemos empezar por nosotros mismos. Habiendo dicho lo anterior, ha sido revelador este proceso de entender y comprender la palabra FEMINISMO. Con toda la intención de que este texto trascienda de la pantalla de donde se lee, debo confesar que era una de tantas mujeres que decía no ser feminista. Me parecía un concepto brusco y como muchos de nosotros algo extremista, hasta que un día, teniendo una conversación con mi mejor amiga me dice en resumidas cuentas que “yo era una mujer que luchaba por ser rebelde con pensamientos machistas”. Esas palabras hicieron temblar mi mundo porque desde pequeña había tenido conflicto con muchos de los pensamientos que tenían las mujeres de mi casa. Representamos tres generaciones y siendo yo la última me encontraba de frente con una realidad que nunca había tenido la conciencia de ver desde afuera. Y ese impacto se hizo más grande cuando la realidad de mis conflictos con ellas, no eran coherentes con otras que me enseñaron a ser una mujer independiente.

Yo no he visto una mujer débil en mi casa, todas han roto paradigmas y con un carácter contundente se permiten vivir en otro tiempo. Fue en ese momento cuando entendí que había sido supervivencia. No era por conocimiento de causa. Habían sido maltratadas, abandonadas, no valoradas, sin apoyo y sin un verdadero socio- compañero de vida. Enfrentaron la vida con la enseñanza en las entrañas de la necesidad de ser mujeres complacientes, ejemplares y sumisas pero la realidad las aventó de frente con otra verdad. Entenderlo ha sido doloroso, y doy gracias a ese dolor porque ahora sé que sus vidas no serán en vano, que aunque me enseñaron como a la mayoría de nosotras a complacer también encontré en su supervivencia una señal de que lo que crece en mi interior a medida que pasan los años, ese inconformismo, era el inicio de una nueva generación.

No soy la más experta en el tema, todos los días aprendo, descubro e interiorizo lo que otras mujeres me pueden enseñar. Es un camino que nos va a tomar tiempo, esfuerzo, paciencia y amor. Este último, definitivamente, el más importante. Amarnos a nosotros nos exige conocernos, y el conocernos nos da posición de respeto por ser quienes somos aunque no encaje en el molde. Esto nos lleva también a salir de nuestros corrales, alguien ya abrió la cerca y las manadas se están despertando ¡Prepárense porque cuando todas despierten, la tierra va a temblar!

Necesitamos conversaciones, pensamientos y mensajes relevantes. No hablemos de mensajes positivos, el positivismo es muy subjetivo, lo que para mí puede ser positivo para ti no. Conversaciones que nos inviten a cuestionar y a reflexionar, ya sea que estés de acuerdo o no. Una generación que esté dispuesta a cambiar su entorno, sea grande o pequeño. Hacer historia nos parece lejano, como historias fantásticas; nos han enseñado que necesitamos súper poderes para así mover masas y generar impactos. Las generaciones jóvenes tienen muchas cosas para aportar, se están moviendo en masa y eso es importante. Pero nunca te muevas porque sí, conócete y prepárate en eso que defiendes, esto es para valientes, y la valentía no se ejercita sin obra alguna.

No promovamos y democraticemos este movimiento sin entender por lo menos sus objetivos más viscerales, alienten a otras a tener esas conversaciones, a conocerse, no lo den todo por sentado, no se queden con las perlas dentro del caparazón. Esto es de todos y para todos, es un despertar de conciencias que nos conduce a momentos que nunca en la historia se habían vivido. No tengan miedo de apoyarse en otros, el ser vulnerables nos hace humanos y si nos duele es porque estamos vivos.

Faltan muchas hojas en blanco por llenar. Necesitamos un precedente, que las generaciones que vienen sepan que las mujeres de las generaciones pasadas tuvieron mucho que decir y no porque hablamos de más sino porque tenemos un ser dentro que sabe muchas cosas que otros no quieren dar a conocer… No es conveniente para ellos. No nos alcanzamos a imaginar lo poderosas que somos. Rompamos el molde, abramos jaulas, rasguemos nuestros vestidos y asumamos con orgullo lo que somos pero jamás olvidemos de donde venimos, porque el tenerlo presente nos dará lo suficiente para no hacer lo mismo con otros.

EN UNA COLABORACION CON JULIANA HOYOS. UN HONOR COMPARTIR ESTOS MOMENTOS DE APRENDIZAJE CON UNA MUJER BRILLANTE. DOS MUJERES, EXPERIENCIAS DISTINTAS, ASÍ COMO NUESTRAS PERSPECTIVAS PERO CON ALGO EN COMÚN… LA META.

¡Amigos! Les hago una invitación cordial para que visiten el blog de Juliana. SOUL N´ SENSE. Y también para que nos acompañen en nuestras cuentas de Instagram donde estaremos contestando en nuestras historias algunas preguntas.

¡Un abrazo!

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About Alejandra Macías

LA CULTURA ES EL EJERCICIO PROFUNDO DE LA IDENTIDAD. - JULIO CORTÁZAR. En la necesidad pura y visceral de encontrar el camino que debo recorrer entendí que no había otra manera que saber y entender de dónde vengo, por esto, este proyecto es un sueño encarnado en lo más profundo de nuestro corazón. Las nuevas generaciones cargamos a cuestas una herencia maravillosa pero una llena de dolor a su vez. El salir de nuestro territorio significa exponer las cosas que con esfuerzo hemos tratado de dejar atrás pero que lamentablemente el olvidar implica mucho más que solo avanzar. Pero como lo dije antes no hay manera de dejar el pasado sino lo entendemos y en medio de todo, encontramos misericordia en aquello que ha dejado heridas y huellas. En el arte me encontré, descubrí nuestros miedos y también muchos sueños, que gracias a Dios ganan en número a los temores que heredamos o nacieron con nosotros. Música, pintura, actuación, gastronomía, danza, literatura, y todo cuanto creamos para plasmar lo que sentimos, somos y en lo que creemos es el camino que hoy escogemos recorrer; y con el deseo enorme que nuestra gente lo camine de la mano con nosotros. Alejandra Macías. Editora General

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