Si hablamos o pensamos en belleza es sabio cuestionarse que tan libres somos las mujeres de la profundidad y complejidad de la misma. Esta determina perspectivas e invita a celebrar lo estético. La belleza ha determinado la identidad femenina, definiendo la forma como nos comunicamos al mundo.

Un ejemplo claro de esto es el clan Kardashian. Un grupo de mujeres que conmocionan al mundo con sus apariciones públicas y en cada uno de sus movimientos estratégicos de marketing en redes sociales o en sus negocios. Para la cultura americana un cambio de roles y perspectivas en la imagen femenina: mujeres con influencias de poder, amadas y odiadas por la manera como exponen su apariencia física al mundo. Además de ser féminas blancas relacionadas sentimentalmente con hombres negros. Una vida expuesta al público cuestionada muchas veces sobre lo real y lo fríamente calculado que puede ser su éxito y fama. Una fama que muchos no entienden pero aun así aclaman millones de seguidores fieles, siempre expectantes a su siguiente movimiento ¿Cuántas intervenciones quirúrgicas se han realizado? ¿Cuántos hombres han pasado por su vida? ¿Qué tan buenas madres son? ¿Su influencia es liberadora o por el contrario su exposición física es un síntoma tácito de la mujer como objeto sexual? (esto último nos recuerda el video sexual de Kim Kardashian). Sus lujos y excentricidades escandalizan la falsa modestia de muchos, tanto así, que el robo del que fue víctima Kim en París fue el “fresquito” de algunos que se atrevieron a decir que por el tipo de vida que lleva, era meritorio que esto sucediera.

El enfoque de este artículo no es desprestigiar y tampoco defender, pero sí cuestionarnos lo diferente que podría ser si en caso de ser un grupo de mujeres, fueran varones millonarios donde su fortuna la han forjado por sus empresas, por la exposición “vulgar” de su cuerpo (lo que no sucedería porque la apariencia física masculina nunca tiene como calificativo el ser vulgar) y también por sus escándalos… seguramente no serían constantemente puestos al escrutinio. Por el contrario la historia demuestra la habilidad y astucia del género masculino para ser aplaudidos por sus errores, ocultando la culpa que a favor les otorga una posición de víctimas o héroes. Se vio en uno de los más escandalosos “affaire” de la historia política de Estados Unidos, Bill Clinton y Mónica Lewinsky.

“Fui catalogada como una vagabunda, una fulana, una zorra, una puta, una fácil y, por supuesto, como “esa mujer” (como Clinton se refirió a mí públicamente). Fui vista por muchos, conocida por pocos”. – Monica Lewinsky-

Kim la “reina de la selfie”, el nuevo espejo del milenio. Publica un libro con todos sus autorretratos, genialmente vendido en el mundo; no hay contenido académico o intelectual en él, tampoco es la cura al cáncer. Se muestra la apariencia física como eso que se tiene, se cultiva y se busca perpetuar constantemente… elemento determinante en su éxito. Aparentemente ser imagen publicitaria, emprender desde la belleza y la moda no hace dignas a estas mujeres de ser catalogadas como “brillantes”, aunque, los números demuestren lo contrario. Las llaman vulgares, poco feministas y brujas calculadoras ¿poco feministas y brujas calculadoras por construir su imperio sobre la exposición de su belleza? ¿Por publicitar en redes sociales su cuerpo y mostrarlo sin el pudor hipócrita de la sociedad? ¿Por qué el no cumplir con los “cánones de belleza tradicionales” les da una libertad y comodidad que antes las mujeres no conocíamos?

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La belleza como algo efímero y momentáneo es la razón por la que surgen preguntas como ¿Qué pasará el día que envejezcan? Una pregunta que encaja perfecto con el ojo de juicio de quienes determinan que es bello y que no. Como mujeres la vejez es uno de los temas que han afectado nuestra autoestima y algunas otras cosas más, es el representante de caducidad por tener arrugas o canas, no en vano existen procedimientos quirúrgicos, tintes y maquillaje. Así como en el principio del texto se mencionó, para nosotras la belleza ha sido un tema de amor y odio. Conservarla como algo precioso es importante pero no ser esclavas viene incluido en esa dualidad. Esto ha sido determinante en el éxito de estas mujeres, con o sin retoques estéticos su confianza irreverente incrementa la aceptación de formas, colores, tallas, imágenes y, la forma en la que nos vemos y nos ven. Somos aclamadas por nuestra belleza y repudiadas por la misma. Podríamos pensar en ellas como ornamento – Holly Brubach escribió que toda época se inventa a su mujer ideal – sus fieles seguidores son en su mayoría mujeres que se han apropiado de su singularidad y, empoderado una condición física que se cataloga como vulgar porque la voluptuosidad que hoy se celebra está relacionada con la fertilidad, sensualidad y sexualidad de la mujer, además de ser una estética conspicua, consiente y dispuesta en su deseo por ser vista. Nosotras por ley del hombre (esto incluye a hombres y mujeres con imaginarios machistas, no es una generalización) debemos ser objeto de deseo mas no seres sexuales, es mal visto, nos hace mujeres indecorosas e indecentes.

Toda época se inventa a su mujer ideal. –Holly Brubach-

No es gratuita su fama y fortuna, gran parte de la población femenina se identifica con su corporalidad, y no solamente eso, el anhelo por la posesión material obtenida por mujeres sin la necesidad de la imagen masculina que refuerce la veracidad y calidad de sus ideas ha expandido las libertades femeninas en muchas áreas. Anteriormente las mujeres para poder ir de compras debían estar acompañadas de su padre o esposo, era una demostración de dignidad pública y, la confirmación de la idea: – somos por ellos y para ellos.-

La belleza es una condicional para las mujeres pero lo que nunca antes habíamos vivenciado eran libertades en otras áreas de nuestra vida a pesar de ese condicionamiento. Sin hacer un dictamen de lo correcto o incorrecto, lo que se reconoce es que las Kardashian son mujeres que han aprovechado una época que les permite salirse de estereotipos que durante mucho tiempo limitaron la identidad y existencia de la mujer: esposa, madre, mujer bonita pero no pensante. Una escritora a la que admiro profundamente escribió lo siguiente – ser mujer poderosa es un proceso. No es fácil, a veces no sucede rápido, pero ninguna época nos había dado tanta conciencia para lograrlo. –

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About Alejandra Macías

LA CULTURA ES EL EJERCICIO PROFUNDO DE LA IDENTIDAD. - JULIO CORTÁZAR. En la necesidad pura y visceral de encontrar el camino que debo recorrer entendí que no había otra manera que saber y entender de dónde vengo, por esto, este proyecto es un sueño encarnado en lo más profundo de nuestro corazón. Las nuevas generaciones cargamos a cuestas una herencia maravillosa pero una llena de dolor a su vez. El salir de nuestro territorio significa exponer las cosas que con esfuerzo hemos tratado de dejar atrás pero que lamentablemente el olvidar implica mucho más que solo avanzar. Pero como lo dije antes no hay manera de dejar el pasado sino lo entendemos y en medio de todo, encontramos misericordia en aquello que ha dejado heridas y huellas. En el arte me encontré, descubrí nuestros miedos y también muchos sueños, que gracias a Dios ganan en número a los temores que heredamos o nacieron con nosotros. Música, pintura, actuación, gastronomía, danza, literatura, y todo cuanto creamos para plasmar lo que sentimos, somos y en lo que creemos es el camino que hoy escogemos recorrer; y con el deseo enorme que nuestra gente lo camine de la mano con nosotros. Alejandra Macías. Editora General

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