La moda es el reflejo de una época, una sociedad, su moral, política y religión. La lencería femenina ha sido ese artilugio lleno de contradicciones en la vida de las mujeres. La publicidad de esta tomada por muchos como la banalidad de la mujer, así como también un entramado económico dominado por hombres de negocio que hoy saben muy bien el arte de vender. En tiempos donde la imagen de un futbolista tiene más valor y reconocimiento que la de un intelectual, podemos encontrar valores tabú que con el tiempo se han abandonado o por el contrario toman fuerza.

10

La lencería como la expresión de distintos poderes de la mujer en un mundo dominado por los hombres, un elemento apartado, delicado y espiritualizado de una civilización. En tiempos pasados en lugares como Egipto, Grecia o el imperio romano el cuerpo desnudo era perceptible debajo de los vestidos ajustados, en una sexualidad libre donde los elementos de seducción eran joyas, maquillaje y perfumes. La herencia de estas en generaciones y culturas posteriores deja ver claramente el poder sobre el que se posaba el imaginario colectivo frente al cuerpo de la mujer; heredando la camisa grecorromana como la primera ropa interior de uso tanto para hombres como para mujeres. En la época medieval cambian las posiciones, encima de esta camisa “unisex”, la iglesia católica insta a las mujeres a cubrir el busto con un corsé para borrar la feminidad, ser provocadora no era un asunto digno para nadie. Con una frase bastante particular “para divertirse, hay que atarse”, las mujeres de la época ocultaban sus bondades para así bailar en público. Durante varias épocas el corsé y la camisa eran una dupla inseparable, una camisa feminizada a través de los textiles.

La turbación sexual de muchos, una secuela clara después de las pestes… el amor por el lujo. Un combate entre sedas y sabanas en el acto de encontrar el cuerpo de la mujer debajo de todo un esqueleto de maderas con telas. Al corsé se le suma otra utilidad, ya no sería solo una herramienta para la santidad varonil, ahora en casa y fuera de ella sería el elemento de seducción por excelencia. Con el avance en sus diseños, facilitaría las manos amantes en un artefacto que producía no solo sensaciones sino también imaginaciones… lazos libres en imaginarios masculinos. Las modificaciones de la lencería nunca han sido pensadas en la mujer, no en su comodidad como tampoco en su deseo; por consecuente las mujeres poco entendemos nuestro propio deseo sexual si no es por la mirada de los hombres.

A pesar de esto, algunas mujeres han construido una percepción diferente frente a la voluptuosidad, las mujeres de la antigua Roma comprimían su busto por temas de pudor y bisexualidad; o como en el siglo XV con una moda expuesta por Agnes Sorel la favorita de Carlos VII, un seno dentro y otro fuera, lo que muchos le endosaban como una estrategia para alcanzar posiciones políticas – moda que evoca la mujer con serpientes, la diosa de la fertilidad-.

1

La fama de la dama no solo se extendía por Francia, sino también por el resto de Europa: se hablaba de las telas de sus riquísimos trajes, de sus fantásticas joyas, de su forma de exhibir el escote, sus peinados, tocados…

Como mucha de la indumentaria de vestuario que utiliza la mujer, el corsé no fue la excepción en cuanto a convertirse en la piedra angular que soporta el negocio de la confección femenina. Dentro de sus diseños encontramos a aquellos que comprimían el abdomen para resaltar así el busto – asunto que los médicos de la época no aceptaban, ya que esa compresión afectaba los riñones y la salud de quien lo porta-. En el siglo XVIII se confeccionaba con telas preciosas y una modificación importante, ya no había compresión en el busto, se anudaba en la espalda lo que obligaba al servicio a hacer esa labor. Por esto, entendemos que quienes portaban estos lujosos diseños eran las mujeres de la alta sociedad, asunto que los sastres de la época popularizaron y aprovecharon, su acceso a la intimidad de la mujer dejó una que otra historia picante.

Toda guerra y calamidad trae consigo un cambio de mente, así como después de la peste, el anhelo por el lujo era de una u otra forma la manera de llevar el duelo. Después, la caída de la burguesía da espacio nuevamente a la monarquía donde el corsé trae consigo una conclusión moral para la mujer de la época, el de ser buena madre y esposa; convirtiéndose en una prenda interior. Se usaba debajo de los ostentosos vestidos y con una técnica de amarre que les permitía hacerlo por ellas mismas, el corsé de la perezosa. O como en el año de 1910, donde las mujeres “decentes” eran prisioneras de su ropa interior, en un diseño rígido y complejo para proteger la virtud. Era de saber público que los esposos debían tener una o varias amantes fijas, para quienes ellos compraban la lencería fina y cara. Con esto queda claro que nuestras ataduras empiezan siempre por una mirada externa que con el paso del tiempo vamos interiorizando hasta convertirla en una regla de vida… ajustarnos hasta morir.

7

El brasier como elemento de la liberación femenina, diseñado por Hermenie Cadolle,

5
una corsetera francesa que no amaba la moda del corsé. Una feminista cultivada que soñaba con proteger a la mujer y a sus senos, corta en dos el corsé, cuyo diseño se patentó hasta evolucionar a lo que hoy conocemos como brasier. Esta nueva prenda de vestir también tuvo que enfrentarse con la ira y determinación de aquellas que en la década del 70, renunciaban a él con la intención de comunicar que su cuerpo es de ellas y de nadie más.

La lencería en diseños modernos y lujosos, era de uso exclusivo para las prostitutas y amantes. El cine entendió el poder detrás de un buen sostén, la exposición de este con el paso del tiempo incrementaba más y más su consumo, haciendo de este uno negocio próspero. Esto lo entendimos nosotras también, la insinuación de esta prenda puede producir efectos mundanos. Para tiempos actuales las amarras ya no son un indispensable, encontramos en medio de esas montañas de historia y sumas de dinero, la forma de acomodarnos a nosotras mismas, haciendo que toda una industria se fuera directo a la quiebra; porque aunque nuestras vidas o muchas de ellas han sido controladas por el entorno, encontramos en la ropa interior la manera de ser nosotras mismas. Un síntoma claro de que cuando cambia nuestro interior, aunque el mundo no esté en sintonía, tendrá que cambiar también, sí o sí.

20

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

About Alejandra Macías

LA CULTURA ES EL EJERCICIO PROFUNDO DE LA IDENTIDAD. - JULIO CORTÁZAR. En la necesidad pura y visceral de encontrar el camino que debo recorrer entendí que no había otra manera que saber y entender de dónde vengo, por esto, este proyecto es un sueño encarnado en lo más profundo de nuestro corazón. Las nuevas generaciones cargamos a cuestas una herencia maravillosa pero una llena de dolor a su vez. El salir de nuestro territorio significa exponer las cosas que con esfuerzo hemos tratado de dejar atrás pero que lamentablemente el olvidar implica mucho más que solo avanzar. Pero como lo dije antes no hay manera de dejar el pasado sino lo entendemos y en medio de todo, encontramos misericordia en aquello que ha dejado heridas y huellas. En el arte me encontré, descubrí nuestros miedos y también muchos sueños, que gracias a Dios ganan en número a los temores que heredamos o nacieron con nosotros. Música, pintura, actuación, gastronomía, danza, literatura, y todo cuanto creamos para plasmar lo que sentimos, somos y en lo que creemos es el camino que hoy escogemos recorrer; y con el deseo enorme que nuestra gente lo camine de la mano con nosotros. Alejandra Macías. Editora General

Categoría

Fashion

Etiquetas

, , , , , , , , , , , , ,